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Biomedicina:

 

La biomedicina surge como una disciplina de investigación obligada, producto de la necesidad de consolidar una activa interacción entre investigadores básicos y clínicos que de manera integral aborden y resuelvan problemas específicos de salud. Es decir, que mediante enfoques multidisciplinarios estos investigadores enfrenten problemas, que por su envergadura y complejidad, solo podrían ser resueltos si son abordados simultáneamente por grupos de especialistas expertos en diferentes disciplinas y con enfoques complementarios. Por lo que una característica esencial de la biomedicina, es el abordaje multidisciplinario de los problemas, desde la sintomatología de la enfermedad misma hasta las bases moleculares que la producen y la afectan. Este tipo de enfoque ha permitido por primera vez el entrenamiento de especialistas en un concepto integral de la investigación básica y clínica, incluyendo conceptos de varios campos académicos y tecnológicos. Los resultados de este modelo de trabajo tienen un valor inmediato en la sociedad, ya que permiten impulsar el desarrollo de reactivos biológicos, fármacos y vacunas y otros muchos productos necesarios para el diagnóstico, tratamiento y prevención de un mayor número de enfermedades que nos aquejan. La biomedicina es un término que engloba el conocimiento y la investigación que es común a los campos de la medicina y a las biociencias como bioquímica, genética, ingieneria biomédica, química, botanica y biología. Un ejemplo palpable del aporte de la biomedicina son los hallazgos que permitieron sentar las bases moleculares de la inmunidad innata. Esta contribución realizada por los investigadores Jules Hoffmann, Breuce Beutler y Ralph M. Steiman mereció en 2011 el Premio Nobel en medicina. Desafortunadamente, Ralph Steinman murió por cáncer pancreático el 30 de septiembre de 2011, a sólo tres días antes de la ceremonia de premiación. A principios de los los años noventa, el laboratorio del Profesor Jules Hoffmann inició la búsqueda de moléculas antimicrobianas en la mosca Drosophila, que culminó en la identificación de siete moléculas con actividad antibacteriana. Posteriormente se demostró que estas moléculas son péptidos catiónicos que tienen diferentes grados de actividad contra hongos y bacterias Gram-positivas y Gram-negativas. Estos péptidos son activados en parte por la proteína denominada Toll. Por su parte Beutler fue el primero en aislar el factor de necrosis de necrosis tumoral alfa (TNF) (1985) y dilucidar su papel en el shock endotóxico en ratones. También, descubrió que el TLR4 (del inglés, Toll-like receptors), funciona como receptor del LPS bacteriano. Actualmente, se conocen diez TLRs en humanos. Se sabe que estos receptores se encuentran involucrados en enfermedades graves, incluyendo shock e inflamación sistémica y participan en la patogénesis de enfermedades inflamatorias y autoinmunes como en el lupus eritematoso sistémico. Ralph M. Steinman en 1973 descubrió un nuevo tipo de células, al que llamó “células dendríticas (CDs)”. Las CDs capturan antígenos y los convierten a péptidos que son asociados al complejo principal de histocompatibilidad (MHC) antes de presentarlo a los linfocitos T, estas últimas células a su vez desarrollan memoria contra diferentes antígenos y juegan un papel importante en la inmunidad adaptativa. Sin duda la inmunidad innata juega un papel muy importante en la salud. En el año 2000 los fundadores de BmPE lograron identificar péptidos antimicrobianos de origen humano (1) y han contribuido a entender los mecanismos de su liberación en vivo (2). El papel de estos péptidos en el sistema innato ha sido revisado recientemente por este grupo de investigadores (3) (sus funciones en enfermedad se resumen en la figura 1). Estos péptidos conocidos como defensinas tienen el potencial de ser utilizados con fines terapéuticos en un futuro cercano.: